Muchos diréis que ya era hora, que después de 20 años es antihigiénego mantener una taza de desayuno de uso diario. Pero la cuestión de su jubilación no es esa.
Resulta que tras mi reciente viaje a París, he adquirido una taza con mucho significado, ya que está comprada a medias con mi compañera de viaje y sentimental. Para mí ahora esta taza significa mucho más y es capaz de dejar de lado la antigua taza del gracioso perrete azul. No me desharé de ella, seguirá guardada en el armario y me acompañará donde vaya, pero el desayuno ahora forma parte de otro recipiente.
